Majadahonda, una grata sorpresa en Madrid

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Eran los últimos dias de nuestro viaje y aun nos quedaba visitar Madrid, por recomendaciones de unos amigos nos quedamos en Majadahonda, un lugar bastante tranquilo como para descansar luego de tanto traqueteo.

Majadahonda queda a unos 15 kilómetros de Madrid y es muy fácil llegar desde allí a cualquiera de los lugares obligados para visitar si estas de paso por esta ciudad.

Algo bueno de este lugar es que tenes mucho verde rodeando todo y a la vez hay algunos centros comerciales con todas la tiendas de moda y algunas marcas de las que no conseguimos acá.

Asi que aproveche una de las tardes para quedarme en el Hostal Doña Isabel donde nos hospedamos esos días haciendo fiaca mientras Fla se dio una vuelta por el centro comercial e hizo las compras de rigor, esto incluye las tanto los infaltables «encargos» como las cosas que queríamos llevarnos para nosotros.

A la noche fuimos a Cervecería Lantigua un muy buen lugar para ir por unas tapas y unas cervezas, al parecer es un clásico en Majadahonda, había mucha gente del lugar y eso para nosotros es una señal de que se come y se toma bien y la verdad es que nuevamente el método no nos falló.

Son muchos los lugares que hay para comer en la zona del centro y el hostal donde nos quedamos estaba cerca de todos.

Majadahonda era anteriormente una zona de cultivo y cría de ovejas y a pesar de su crecimiento se percibe en su gente este pasado por su amabilidad y buen trato constante.

Tanto en el hostal como en todos los lugares que vistamos nos sentimos cómodos y bienvenidos y eso sin dudas es algo que invita a volver.

Esperamos estar pronto visitando nuevamente este lugar disfrutar de sus tapas, caminar por sus calles y sentirnos un poco como en casa.

 

 

 

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